ELIGIENDO EQUIVOCADAMENTE A LA BRUJA DE MI ESPOSA

 

Si Blaire Matheson hubiese sabido lo que le esperaba al volver a casa, se habría quedado en Seattle. Estaba decidida a poner distancia con su más reciente pasado y cumplir con su deber para con el Servicio de la Familia. Un año, todo lo que tenía que hacer era pasar los próximos trescientos sesenta y cinco días en Blair Manor, pero apenas habían pasado dos meses cuando el Alto Hechicero de la casa lo complicó todo.

Iver Bryson estaba al límite. Como Alto Hechicero de Bryson debía elegir lo antes posible una esposa a fin de equilibrar su creciente poder. Contaba con las candidatas adecuadas, solo debía elegir una y unirse a ella, una tarea sencilla que acabaría por convertirse en una enorme metedura de pata al echar a suertes su futuro y obtener a la mujer equivocada. Blaire no pertenecía al aquelarre, no tenía ni una pizca de magia, pero en el fondo de su corazón sabía que no había podido hacer mejor elección.

Lo que comenzó como una absurda equivocación, estaba a punto de convertirse en la más loca, absurda y especial de las elecciones.

 


UNA BRUJA PARA EL IRRESPONSABLE DE MI JEFE

 

Estar en el lugar y momento adecuado te trajo a Allison Reid el mayor de los problemas. Poco podía imaginarse que asistir a su jefe en un momento de necesidad acabaría convirtiéndola en su nueva esposa. Después de todo, ¿qué Alto Hechicero, en su sano juicio, elegiría a una bruja que no tenía una pizca de magia?

Ahora, con el caudal de su pareja corriéndole por las venas y sin tener la menor idea de cómo contenerlo o utilizarlo, mantener el anonimato se le había cada vez más complicado. Sobre todo porque su jefe no sabía que la bruja que había elegido era en realidad su secretaria.

Cameron McNamara se tenía por un hombre cabal y responsable, al menos hasta el desastre de aquella noche. Con el caudal de su magia sobrepasando los límites de un Alto Hechicero y amenazando con hacerle perder no solo sus emociones, sino también su propia vida, no le quedó otra que actuar a la desesperada y vincularse a la primera bruja que sintió a su alrededor.

Lo que prometía ser una elección precipitada e irresponsable que podría solucionar, se convirtió en un verdadero problema cuando se dio cuenta de algo; no tenía la menor idea de quién era su nueva esposa y ella no había tenido el detalle de quedarse a su lado para que pudiese averiguarlo.

Una bruja novata en busca de amor, un irresponsable Alto Hechicero dispuesto a conservar lo que el destino le ha dado y un escenario mágico en el que cualquier deseo puede hacerse realidad.


COMO UNA BRUJA SIN ESCOBA

 

Soren Dahl acababa de comprobar por sí mismo que no había nada como estar al borde del desastre para cometer una enorme estupidez. Elodie era irritante, irónica y respondona, la última mujer a la que habría elegido para ser su bruja… y la primera que apareció en su camino cuando más la necesitaba. Puede que ella no fuese lo que buscaba, pero ahora que sus vidas estaban ligadas, no le queda otro remedio que enseñar a esa fogosa brujita a controlar la magia que le ha legado y convencerla de que su lugar se encuentra junto a él.

Cuando el destino estaba decidido a joder, no había quién lo parase. Elodie King fue consciente de ello en el mismo momento en que se cruzó en el camino de Soren Dahl. El acaudalado coleccionista de arte tenía una reputación sobradamente conocida. Si tan solo hubiese sabido que, además de un completo imbécil, el hombre era también el Alto Hechicero de Ribe, se habría ahorrado muchos problemas. Unida a él por un vínculo mágico irrompible, solo tiene dos opciones: aprender a lidiar con las consecuencias o sucumbir al fuego que ahora corre por sus venas.